Los altibajos, vueltas y giros que da la vida nos llevan a lugares que pensamos que serían planos y lisos. Porque eso hace la vida. A veces nos toma por sorpresa.
Al fin y al cabo, creo que por eso no me gustan las sorpresas. No soporto que me tomen desprevenida. Me siento expuesta y temerosa. Pero poco a poco, estoy aprendiendo que no es tan malo ser sorprendida.
Ese lugar vulnerable nos recuerda que tenemos necesidades que van más allá de lo que podemos controlar. Sentirnos un poco expuestos y temerosos nos recuerda que necesitamos a Dios. De modo apremiante. Completamente.
Y en el espacio entre lo que pensamos que podemos arreglar sin ayuda —y lo que no podemos— es donde la fe tiene la oportunidad de echar raíces profundas. Raíces que profundizan en la esperanza, la alegría y la paz que solo Dios puede ofrecer.
No solo hace falta que mi fe crezca... necesita ser profunda. Sí. Necesito que mis raíces de fe sean profundas... Continuar...
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ORACIÓN PARA HOY:
Gracias Jesús por la fe que me das, ese don que me permite ver más allá de las circunstancias y me ayuda a confiar en ti. Fortaléceme, que las raices de mi vida espiritual penetren profundamente en el suelo firme de tu amor, sosteniéndome en todo viento de adversidad. Amén
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Benditos son los que confían en el Señor y han hecho que el Señor sea su esperanza y confianza. Son como árboles plantados junto a la ribera de un río con raíces que se hunden en las aguas. A esos árboles no les afecta el calor ni temen los largos meses de sequía. Sus hojas están siempre verdes y nunca dejan de producir fruto. Jeremías 17:7-8 NTV
Un árbol con raíces poco profundas corre el gran peligro de ser derribado y sacado.
ESCUCHE ESTA BELLA CANCIÓN: Solo en Jesús
¡Con mucho amor y oraciones!
Hugo & Elizabeth
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