María Fontaine
A veces las batallas que libramos en el mundo pueden hacérsenos muy penosas y descomunales. Es más, hay casos en que en efecto son penosas y descomunales. ¡La vida desde luego no es fácil para ninguno de nosotros! De todos modos, hay que tener presente que si se comparan con las angustias, la abrumadora soledad y desánimo, la desesperación y falta de amor y de una razón para vivir que afrontan muchas personas que no conocen al Señor, que no se aferran a la promesa de una eternidad con Dios, ¡nuestros problemas parecen menos graves!
Como somos hijos de Dios, disfrutamos la bendición de la compañía constante de Su Espíritu y de la cercanía de amigos y seres queridos que comparten nuestra fe. Confiamos en el amor incondicional del Señor y sabemos que aunque cometamos muchos errores, siempre podemos contar con Su perdón en tanto que acudamos a Él y se lo pidamos. Muchos no hemos aprendido todavía a no sucumbir a los sentimientos de culpabilidad, remordimiento y condenación, a pesar de nuestro conocimiento del perdón y amor incondicional del Señor, pero estamos aprendiendo, y por fe, sabemos que no debemos estar abrumados por sentimientos de culpa, rencores, remordimientos y condenación. «Ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de Él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte»[Romanos 8:1-2 NVI]... Continuar...
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ORACIÓN PARA HOY:
Te amo, oh Señor, fortaleza mía. Roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en Ti confiaré; mi escudo y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio. Te invocaré, pues digno eres de ser Alabado. Perfecto es Tu camino y acrisolada Tu Palabra; escudo eres a todos los que en Ti esperan. Tú eres el que me ciñe de poder y quien hace perfecto mi camino. Te confesaré entre las naciones, oh Señor, y cantaremos a Tu nombre. Amén
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De modo que si están cansados de los padecimientos y tribulaciones que afrontan en la vida terrenal, si tienen la tentación de quejarse de su suerte, recuerden que en comparación con la pobre gente perdida del mundo que no conoce al Señor, y que a veces no tiene nada que comer ni un techo sobre su cabeza, ¡nosotros Sus hijos somos bendecidos! Jesús murió para salvarnos y para que así lo ayudáramos a salvar a otros. Se nos pide que amemos y consolemos a los demás con el mismo consuelo y amor que Dios nos da[2 Corintios 1:4].
ESCUCHE ESTA BELLA CANCIÓN: Quiero decir que te amo
¡Con mucho amor y oraciones!
Hugo & Elizabeth
Ministerio Luz Celestial, Ljubljana - Eslovenia
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