María Fontaine
Aunque fallemos, el Señor nunca falla. Por muchas veces que le hayas fallado, Él no te fallará, te sacará adelante. Lo mejor que puedes hacer cuando enfrentes el fracaso es mantener los pensamientos en el Señor. Confía en Él. Sé que Dios te va a ayudar porque estás orando y nosotros estamos orando, y Él responde nuestras oraciones. Y lo que es mejor, «el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios»[Romanos 8:27].
¿Por qué preocuparse? Todos fallamos alguna que otra vez. En realidad, todos fallamos con frecuencia. Todos nos liamos y confundimos un poco a veces, y el Enemigo nos ataca, así que no debemos caer en condenación al respecto. Es más, en cierta forma, deberíamos alegrarnos cuando fallamos. Si vamos a tener algún sentimiento al respecto, deberíamos alegrarnos, porque a lo mejor eso era lo que quería el Señor que hiciéramos, que falláramos. ¿Eres capaz de verlo de esa manera? Probablemente el Señor permite que fallemos para que no tengamos un concepto demasiado elevado de nosotros mismos. De no haber fallado nunca, te podrías felicitar a ti mismo, pero el fracaso te vuelve más humilde y dependes más del Señor.
«A los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien»[Romanos 8:28]. No debes sentirte culpable ni preocuparte por errores y fracasos; sino tener la actitud opuesta y alegrarte por lo bueno que puede salir de tu fracaso. Puedes sentir agradecimiento de que no fallaste demasiado ni causaste un problema que no se pudiera remediar fácilmente. O bien, puedes sentir agradecimiento de que el Señor te dio una buena sacudida para despertarte antes de que llegaras demasiado lejos, y aprendiste algunas lecciones con ello. O de que el Señor no permitió que eso provocara que sucediera algo grave, tremendo y catastrófico... Continuar...
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ORACIÓN PARA HOY:
Gracias, querido Jesús, porque haces que todas las cosas cooperen para el bien de quienes te aman, incluso nuestros errores, fallos y debilidades. Hoy reconocemos, como lo hizo David, que aun las pruebas y correcciones que permites en nuestra vida son instrumentos de tu gracia para acercarnos más a Ti. Por eso podemos decir con él: ‘Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; mas ahora guardo tu palabra. Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos’ (Salmos 119:67, 71). Gracias porque transformas nuestras caídas en aprendizaje, nuestras heridas en crecimiento y nuestras experiencias en oportunidades para conocer mejor tu voluntad. Amén.”
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Lo que intento decirte es que te alegres. Regocíjate. No es preciso que te preocupes ni que te sientas culpable por tus fracasos, porque si ponemos los ojos en el Señor y lo seguimos, todos ellos redundan en bien. Solo quiero animarte a que cuando enfrentes tus errores o fracasos veas el lado bueno, el lado positivo, porque a medida que confíes en el Señor, verás que Él hará que el resultado de todo eso sea mucho más positivo que negativo.
ESCUCHE ESTA BELLA CANCIÓN: Si no me sostienes
¡Con mucho amor y oraciones!
Hugo & Elizabeth
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