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martes, 25 de agosto de 2026

ESPERANZA ANTE LAS DESILUSIONES

 

Peter Amsterdam

En una de las épocas más desalentadoras y difíciles del antiguo Israel, Dios les dijo: «Los planes que tengo para ustedes afirma el Señor, [son] planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza»[Jeremías 29:11 NVI].

La nación de Israel, a la que Dios había entregado la Tierra Prometida, y a la que Dios le dijo que era Su pueblo y donde estableció Su templo en el que habitaba y donde sus habitantes podían rendirle culto, fue derrotada por el reino de Babilonia. La nación de Israel fue despojada de esa tierra, el templo fue destruido, y la mayoría de sus habitantes fueron obligados a establecerse en Babilonia. Parecía que las promesas de Dios les habían sido quitadas debido a sus pecados. Ya no poseían la Tierra Prometida. Se quedaron sin templo; y no sabían cómo adorar ni cómo hallar perdón por sus pecados sin el templo. Tenían una lucha interna, preguntándose si Dios aún los amaba. ¿Seguían siendo Su pueblo? Sus sueños, su fe y su esperanza quedaron completamente destruidos.

Durante esa derrota y desilusión, el profeta Jeremías les escribió una carta y la envió a Babilonia; les comunicó lo que Dios tenía que decirles en esos momentos cuando su fe estaba en crisis. Les dijo que siguieran adelante con su vida, que construyeran casas, plantaran jardines, se casaran, tuvieran hijos y que en el momento que Dios juzgara conveniente, los libraría de aquella situación, que Él traería un cambio que constituiría una mejora. No les prometió que sucedería ese día, pero sí les prometió que ocurriría. «Yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza. En esos días, cuando oren, los escucharé. Si me buscan de todo corazón, podrán encontrarme»[Jeremías 29:11-13 NTV].

Los sueños y esperanzas destruidos no son destinos finales. Dios dice que tiene planes para ti, planes para lo bueno y no para lo malo. Una versión de la Biblia traduce así ese versículo: «Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice el Señor, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis»... Continuar... 

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ORACIÓN PARA HOY:

Padre celestial, aun cuando el templo de mis certezas se desmorone y el cautiverio de la duda me aparte de lo que prometiste, enséñame a plantar jardines en medio del exilio. Recuérdame que mis ruinas no son mi destino final, sino el suelo donde vas a cultivar mi mañana. Guarda mi corazón de la desesperanza y hazme escuchar el susurro de tu promesa: que tus planes son de paz, que tu mirada sobre mí sigue siendo de amor y que, si te busco con el alma entera, siempre me dejarás encontrarte. En el nombre de Jesús, Amén.

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Dios no nos abandona en nuestra época de desencanto. En cambio, está presente. Tiene buenos pensamientos de nosotros. Tiene planes para nuestro futuro. Quiere que continuemos con nuestra vida y no nos rindamos, que tengamos esperanza para el futuro, incluso si hoy la situación parece terrible. 

ESCUCHE ESTA BELLA CANCIÓN: Paz en medio de la tormenta 

 

¡Con mucho amor y oraciones!

Hugo & Elizabeth

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