De todas las transformaciones y sucesos trascendentales que experimentamos en la vida el más destacado es nuestra salvación eterna por la fe en Cristo, que marca el comienzo de una vida totalmente nueva. Jesús enseñó que «si no se vuelven y se hacen como los niños, jamás entrarán en el reino de los cielos» (Mateo 18:3).
El primer paso para la salvación es reconocer que tenemos necesidad de un Salvador que nos redima de nuestros pecados y creer que Jesús murió en la cruz por nuestra eterna salvación. «Porque todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios» (Romanos 3:23). Ese mismo pasaje continúa diciendo: «Como está escrito: No hay justo ni aun uno» (Romanos 3:10). Al tomar la determinación de aceptar a Jesucristo como tu Señor y Salvador y reconocer que murió en la cruz para el perdón de tus pecados, te conviertes en hijo de Dios y Él en tu Padre celestial. «A los que lo aceptaron y creyeron en Él, les dio el derecho de ser hijos de Dios» (Juan 1:12).
Cuando decidimos recibir a Cristo experimentamos un renacimiento espiritual, que Jesús calificó como «nacer del Espíritu» o «nacer de nuevo» (Juan 3:3–8). El apóstol Pablo se refirió a este hecho como el principio de toda una nueva creación: «Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas» (2 Corintios 5:17). Una vez que Jesús accede a tu vida, no solo renueva, purifica y regenera tu espíritu, sino también tu mente. Deshace materialmente las viejas conexiones y reflejos, y poco a Desha tu mente y te hace un recableado, lo que te aporta una nueva perspectiva de la vida, un nuevo modo de ver el mundo y nuevas reacciones a prácticamente todo lo que te rodea (Romanos 12:2)... Continuar...
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ORACIÓN PARA HOY:
Padre Celestial, te doy gracias por el regalo tan valioso de la salvación a través de tu Hijo, Jesucristo. Gracias porque, al creer en la cruz, las cosas viejas pasaron y hoy soy una nueva creación.
Te pido que tu Palabra continúe renovando mi mente y que el Espíritu Santo me guíe a toda la verdad. Despójame del viejo hombre y transforma mi manera de pensar para ver el mundo a través de tus ojos. Aunque sé que no soy perfecto y que en el camino puedo fallar, confío en tu amorosa gracia. Permíteme andar hoy en esa novedad de vida y compartir tu amor con los demás. En el nombre de Jesús, Amén.
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Si estás dispuesto a ser lo que Dios quiere que seas, Él se puede valer de ti a fin de que tengas un efecto positivo en el mundo que te rodea y propagues Su mensaje de amor, verdad y salvación a otras personas. «Porque Dios es el que produce en ustedes tanto el querer como el hacer para cumplir Su buena voluntad» (Filipenses 2:13). ¡Que Dios te bendiga en tu nueva vida en Cristo!
ESCUCHE ESTA BELLA CANCIÓN: Eres todo para mí
¡Con mucho amor y oraciones!
Hugo & Elizabeth

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